Comisión de Haití y Cáritas Cooperación Internacional

Porque entendemos que el Dios de la Vida en el que creemos nos vinculó a su Obra Creacional, creemos que nuestro esfuerzo ya es redentor. Esta visión nos compromete a trabajar competentemente junto con todos los hombres y mujeres que se esfuerzan en la liberación del ser  humano de toda miseria, hambre, ignorancia , opresión , dolor , muerte.

 

Así la parroquia de S. Ignacio, con nuestro hermanamiento con Arregy y nuestro compromiso con Haití en general quiso concretar nuestro deseo de trabajar por  un mundo en el que se vayan creando condiciones objetivas de familia humana. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. (Articulo 1 Declaración de los Derechos Humanos).

 

Como cristianos  queremos hacer nuestro el mensaje inaugural de Jesús de Nazaret. El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha enviado a dar la Buena Noticia a los pobres, la liberación a los cautivos, la vista a los ciegos, y poner en libertad a los oprimidos y a anunciar el Año de Gracia del Señor” (Lc. 4,16-19).

 

Como comunidad cristiana "anunciamos, "alabamos" y "amamos". Estas tres dimensiones de la Iglesia deseamos que se visibilicen de una forma concreta en la llamada urgente de solidaridad y justicia con el pueblo haitiano.

 

Somos Iglesia y hacemos con otros Iglesia respondiendo a la misión que jesús nos encomendó. Por eso, nos vinculamos a otras realidades eclesiales expresando que es la Iglesia de Jesús la llamada a ser signo del Reino de Dios.

 

A finales del año 2011 se firma un acuerdo con cáritas Diocesana de Bilbao a través de su programa de Cooperación Internacional para reforzar e impulsar el trabajo que la parroquia de S. Ignacio de Portugalete realiza a través de sus proyectos solidarios tanto en Puerto Príncipe como en la localidad de Arregy.

 

 Arreguy con


Portugalete

 

Haití es el país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo, ocupa el puesto 168 de los 187 países representados en el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas. A 20 Km de Jacmel, la capital del departamento del Sudeste, en una zona montañosa, está Arreguy.

 

La Parroquia de San Ignacio de Loyola de Portugalete lleva mas de diez años hermanada con Arreguy. Esta relación empezó en 1995 cuando dos jóvenes portugalujos que se encontraban en la República Dominicana realizando labores de voluntariado conocieron a dos religiosas de la Congregación de la Madre Laura, más conocidas como Lauritas. Las Lauritas son una Congregación fundada en Colombia en 1914 por la Madre Laura Montoya, y su misión es “acompañar” a los pueblos indígenas y a los más desfavorecidos para que sean los protagonistas de su propia historia.

 

En los siguientes viajes las hermanas Lauritas les comunicaron su ilusión de fundar una misión en Haití y que, por ser uno de los más pobres de Haiti, el lugar elegido era Arreguy. Finalmente, en el año 2001, las Hermanas Agathe, Consuelo y Lety consiguieron fundar esta misión.

 

Era un enclave muy conflictivo, desestructurado y empobrecido. Arreguy consistía en viviendas de madera muy diseminadas, con techos de paja y suelos de tierra. No tenían agua potable ni escuela ni centro de salud. Sus bosques estaban destruidos y las posibilidades de trabajo eran mínimas. Los alimentos escaseaban y la desnutrición de la población tanto infantil como adulta era lo habitual. Las condiciones de salud eran muy precarias y se daban muchos casos de cólera, infecciones intestinales y enfermedades de la piel. Además, los huracanes y las tormentas tropicales incrementaban las penalidades de la población.

 

La misión en Arreguy ayuda a la población de Haití a desarrollar el potencial que tiene la comunidad, a que vayan adquiriendo confianza en sí mismos y puedan lo antes posible ser artífices de su propia historia. Las hermanas comparten con la gente de Arreguy las alegrías y las penas del día a día, comparten la vida, el trabajo y la esperanza de que el futuro próximo los construyan ellos mismos.


A principios del año 2004 nos visitó por primera vez la hermana Agathe que invitó al párroco a viajar a Haití para poder conocer de cerca la realidad de Arreguy. Ese mismo verano el párroco, Manu Arrue sj, viajó a Arreguy junto a jóvenes de la parroquia. En este viaje se selló definitivamente el hermanamiento de la parroquia de San Ignacio y el pueblo de Arreguy.


Pronto caló ese sentimiento de hermandad en Portugalete y otros grupos de la villa y de pueblos de alrededor pusieron también sus ojos y sus proyectos en Haití. Arreguialde, Lanbí Elkartea, Ingeniería sin Fronteras, son ONGs que trabajan con nosotros en este gran proyecto, y el ayuntamiento de la villa también nos apoya con subvenciones.


A partir del año 2011 los lazos entre la iglesia de Bizkaia y Arreguy se vieron fortalecidos al decidir Cáritas Diocesana de Bilbao impulsar los proyectos que la parroquia de San Ignacio llevaba a cabo en Haití. Esto, junto con las aportaciones del ayuntamiento y de la propia parroquia, ha ayudado de manera afectiva y efectiva a la reconstrucción de Haití tras el devastador terremoto del año 2010.

Las hermanas nos han visitado en varias ocasiones y nosotros mismos hemos viajado a Haití para fortalecer este hermanamiento. Los niños y niñas de la catequesis de San Ignacio y los de Arreguy intercambian cartas, fotografías y comparten experiencias. Es de destacar y agradecer la labor del voluntariado que allí viaja todos los años, ya que sirven de puente entre estos dos pueblos hermanados.


Esta comunicación constante facilitada por las nuevas tecnologías y los viajes continuos nos ha ayudado a acercarnos un poco más a este pueblo, a saber de sus necesidades respetar sus ritmos y apoyar sus prioridades, aunque no sean siempre coincidentes con las nuestras.


Entre las prioridades que hemos apoyado están: La necesidad de una casa comunal donde reunirse los jóvenes y refugiarse en épocas de ciclones o donde poder quedarse a dormir las familias que vienen de lejos para reuniones o encuentros festivos. Construir una carretera que enlace con las vías que conducen a Jacmel y a Puerto Príncipe. Esta infraestructura trajo vida al pueblo. Tener una Iglesia. Aunque nos parezca paradójico, a pesar de su situación de pobreza, nos piden apoyo para arreglar su iglesia porque son un pueblo muy religioso. La educación, derecho universal al que no tenían acceso sus hijos, era algo prioritario para la gente de Arreguy. Por eso uno de los proyectos ha sido la construcción de un pre-escolar. El agua, algo vital. Consumían agua contaminada que se traducía en la aparición de cólera y otras enfermedades intestinales y de la piel. Necesitaban agua potable pero no era fácil acercarla a la población. Los manantiales estaban lejos y había que cruzar el rio. Para las familias que vivían en núcleos se canalizó una traída de agua y para la población diseminada a través de un “proyecto tanques” se recogían las aguas pluviales para las necesidades básicas como la higiene, cocinar o lavar. Con una formación específica las familias aprendieron a tratar el agua para el consumo humano. Este proyecto ha hecho posible que se hayan instalado 1.190 tanques y que los casos de cólera sean escasos al igual que el resto de infecciones.


La reforestación es uno de sus objetivos más importantes, y gracias a Cáritas Bizkaia y a nuestro socio local IICA estamos reforestando con frutales y árboles de rápido crecimiento. También estamos financiando la construcción de estufas isleñas, de bajo consumo y un diseño acorde con la forma caribeña de cocinar.


Nuestro compromiso con Haití incluye también un proyecto educativo en Puerto Príncipe que comenzó en 2004 que adjudica becas de estudio. Al frente de este proyecto está el P. Kawas, un jesuita haitiano que trabaja con niños y jóvenes de los barrios más marginales de Puerto Príncipe. Este proyecto está siendo apoyado desde el año 2010 por el Ayuntamiento de Portugalete y desde 2011 por Caritas Bizkaia.


Son muchas más las cosas que se han hecho y se siguen haciendo, hay mucha tarea y proyectos por delante. Pero lo importante es que se hicieron trabajando juntos, aportando cada cual lo que podía “según sus talentos”, como dicen las hermanas. Para nosotros lo importante es el ejemplo de dignidad y coraje que nos dan estos haitianos para sobreponerse a cualquier adversidad y para volver a empezar con más fuerza si cabe. Con valor y pundonor están consiguiendo cambiar su presente y el futuro de sus hijos. Un pueblo solidario, hospitalario y organizado para las acciones sociales.


La misión de las hermanas y del P. Kawas -de la Iglesia en definitiva-es una misión evangelizadora que a través de la promoción humana, el desarrollo económico y la sostenibilidad de la tierra, busca que cada persona viva con la dignidad, los derechos y las obligaciones propios de quienes son hijos del mismo Dios: el Dios de la Vida.


Para el líder comunitario Ermite Jean Marie lo importante de este hermanamiento es la capacidad de diálogo, entendimiento y cercanía entre personas tan diferentes y tan iguales. Esta actividad conjunta nos permite seguir creciendo juntos como personas. Es una experiencia contagiosa y esperanzadora, porque demuestra que el objetivo por el que siempre hemos trabajado, un mundo más humano, es posible.


Comisión Haití de la Parroquia San Ignacio -Cáritas Cooperación de Portugalete.

 

Reforestación y seguridad alimentaria 

 

en Arregui, Haití

 

Caritas Diocesana de Bilbao, a través de la Cáritas Parroquial de Portugalete, trabaja en la reforestación y la seguridad alimentaria en Arreguy, en el Sudeste de Haití para luchar contra la pobreza, la migración forzosa y la degradación medioambiental.

 

La situación de deforestación que sufre el país (el 98% de su territorio) se debe en gran parte a la utilización de los árboles para carbón vegetal y la leña como combustible. La erosión y degradación de la tierra dificulta la capacidad del país a alimentar a la población. Además los efectos de cualquier desastre natural se multiplican al no haber contención de la masa forestal.

 

Gracias al trabajo de las Hermanas de la Congregación Misioneras de la Madre Laura (Hermanas Lauritas) y al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Haití se está trabajando con la población de Arreguy para la reforestación de terrenos mediante el uso de árboles frutales y madereros y la reducción de la tala de árboles mediante la utilización de estufas ahorradoras de energía. Para ello se desarrollan varios componentes en un proceso más integral para la comunidad de Arreguy.

 

Se ha creado un vivero comunitario con el objetivo de producir un total de 250.000 árboles, 60% forestales y 40% frutales. Ello va acompañado de una fuerte campaña de sensibilización para que las personas protejan los árboles que siembran, tratando de lograr una mayor sobrevivencia.

Se han distribuido también semillas de maíz, sorgo, frijol, gandul etc… Los árboles frutales y forestales asociados a estos cultivos anuales contribuyen a la seguridad alimentaria y permite generar ingresos con el excedente de la producción. En este sentido la población participante recibe capacitación en buenas prácticas agrícolas en todos los cultivos anuales para conseguir una mejor productividad de los cultivos. Otro elemento importante es la autosuficiencia en la producción de semillas de calidad. Se capacita a 40 productores/as líderes/as en producción de semillas a fin de reducir la dependencia del exterior y salvaguardar sus cultivos.

Al mismo tiempo se ha desarrollado una actividad de producción avícola para abastecer a la comunidad de huevos. Ello va acompañado de la sensibilización sobre la importancia nutricional del huevo, sobre todo a los niños, niñas y jóvenes.

En cuanto a la prevención y conservación del medio ambiente se han desarrollado dos actividades, además del vivero:

 

·       Establecer barreras vivas de caña, bambú, vetiver y árboles frutales y forestales de rápido crecimiento que conservarán las cuencas que pasan cerca de la escuela y el centro de Arreguy.

·       Construir y utilizar estufas (cocinas) ahorradoras de leña ( modelo Isleña (tipo Rocket). Este tipo de estufas ahorra un 44% al hervir agua en un ambiente controlado (sin corrientes de aire) y un 31% al cocer alimentos en un lugar techado y abierto. Además funciona con pequeños trozos de leña, ramas finas producto de poda o ramas secas, lo que hace innecesario cortar el árbol para convertirlo en leña. El objetivo es la construcción y el uso de 2. 950 estufas.

 

Todas estas actividades no son posibles sin la implicación y compromiso de la población de Arreguy. Se está trabajando con las organizaciones de base, sobre todo, en el fortalecimiento de sus capacidades y habilidades a través del acompañamiento y capacitaciones, así como en la realización de las actividades del proyecto. Para abrirse a otras experiencias se tienen planificado el intercambio de las organizaciones de Arreguy con otras de diferentes comunidades de tal forma que parte de las personas miembros puedan conocer mediante charlas y visitas a otras comunidades y experiencias. En este trabajo con la comunidad se ha querido responder a la necesidad de fuentes de ingresos para las familias, especialmente de las mujeres. Para ello se está trabajando con las mujeres en la gestión de créditos. El objetivo es múltiple; además de posibilitar ingresos a través de pequeñas iniciativas económicas, es una forma de fortalecer las organizaciones de mujeres y visibilizarlas. Se capacitan grupos de mujeres (100 mujeres en total) para establecer un mecanismo de crédito (metodología KREDIFANM) que se basa en un crédito solidario que permite a las mujeres emprender actividades económicas de forma sostenible.

 

Los niños y niñas también participan activamente a través de formación del cuidado del medio ambiente in situ, en el vivero y luego en sus casas con el cuidado de los árboles frutales y madereros que salen del vivero. Además realizan visitas a la granja de gallinas donde también reciben formación sobre la importancia nutricional del huevo. La escuela de Arreguy actualmente está proporcionando al alumnado este alimento.

 

Son muchos los retos que afrontar pero la experiencia de estos años nos dice que la sostenibilidad de las acciones emprendidas es uno de los más importantes y para ello es imprescindible la implicación de las personas de Arreguy así como el sentimiento de sentirse parte, a través de la participación, de todo lo que se va construyendo.

 

Noticias de Haití


Haitianos desesperados

 

por evitar deportación


de República Dominicana

 

La desesperación y la incertidumbre se apoderaron el martes de miles de haitianos agolpados en oficinas estatales de República Dominicana a menos de 24 horas de que venza el plazo de inscripción para la regularización de inmigrantes, del que se estima quedarán fuera unos 200.000 haitianos.

 

"Tengo cinco días viniendo aquí y no logro entrar", se queja a la AFP Jean Claude Jodias, mientras hace fila a la intemperie frente a la sede del Ministerio de Interior y Policía, responsable del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros.

 

"Por la mañana yo entré, pero la policía me sacó y no puedo pelear. Yo di 500 pesos (10 dólares) a un hombre para pasar y no lo volví a ver", cuenta Jodias, un obrero de la construcción con 10 años en Santo Domingo.

 

Ni el candente sol ni las lloviznas esporádicas o el frío de las madrugadas hacen mover de las inmediaciones del ministerio a más de medio millar de haitianos que llevan varios días apiñados a la espera de poder entrar.

 

- Última oportunidad -

 

El tiempo se les acaba. Cuando las oficinas de recepción de solicitudes cierre este miércoles a las 19H00 local (23H00 GMT), será la última oportunidad para impedir deportaciones, pues finaliza el plazo del proceso para la regularización de inmigrantes haitianos o de cualquier otra nacionalidad que abrió el gobierno de Danilo Medina.

 

"Aquellas personas que no se acogieron al plan de regularización, esas personas están sujetas a la repatriación", dijo este martes por radio el viceministro de Interior, Washington González.

En 2013, una controvertida sentencia del Tribunal Constitucional había determinado que no eran dominicanos los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en el país, ni aún cuando estuvieran asentados en el registro civil, lo que desató una ola de críticas dentro y fuera del país.

 

- "Nací aquí" -

 

A raíz de esta controversia, el gobierno de Medina abrió el proceso de legalización.

"Nací aquí, es lo primero. Resulta que ni mi mama ni mi papa me sacaron papeles de aquí, entonces yo lo que quiero es tener algo que me pueda asegurar aquí para no deportarme a un país que no conozco", declaró Karina Charles, una estudiante de 18 años.

Más sobre

 

                  Ministerio del Interior

 

                  Tribunal Constitucional

 

                  República Dominicana

 

El cuadro de la espera se torna más calamitoso con la presencia de decenas de niños, algunos con apenas meses de nacidos, cuyas madres aguardan por tres y hasta cinco días en las calzadas del edificio del Ministerio del Interior, ubicado en el centro de la capital dominicana.

 

"Desde noviembre solicité los papeles y no los he conseguido", protesta Mariamis Crousef, recostada de la verja del Ministerio mientras carga con su hija de un año y medio.

 

Se apoyan unos a otros, se empujan, se pelean, lucen desorientados y muchos se quejan de que hay una gran desinformación. La escena se repite en Santiago (norte) y otras oficinas habilitadas en el país.

 

El gobierno ha dicho que a partir de este jueves las personas que hayan sido preseleccionadas, aún cuando no hayan entregado toda la documentación, estarán resguardadas por un año.

 

- "Fuera unos 200.000 haitianos"

 

"Estarían quedando fuera unos 200.000 haitianos", calcula Roudy Joseph, coordinador del Movimiento Justicia Migratoria, formado hace un año por 18 organizaciones de la comunidad haitiana en Dominicana y unas 12 entidades de la Central Nacional de Unidad Sindical (Dominicana).

 

El cálculo de Joseph parte de la Encuesta Nacional de Inmigrantes de 2012, realizada por el Fondo de Población de Naciones Unidas, que establece que en República Dominicana residen unos 560.000 inmigrantes, de los cuales 458.000 son nacidos en Haití.

 

El Ministerio de Interior calcula que al final del plazo se habrán registrado 250.000 extranjeros, con entre 94% y 96% de haitianos.

 

Joseph, inmigrante legal con 10 años en Santo Domingo, sostiene que los objetivos del plan no se han podido cumplir porque las oficinas de Interior y Policía han duplicado las exigencias que en principio establecía el reglamento.

 

Haití -el país más pobre de América Latina- y República Dominicana comparten la isla caribeña La Española, y el problema de la migración se vio agravado tras el terremoto del 12 de enero de 2010 que dejó unos 200.000 muerto y un millón de desplazados.

 

«En Haití la Iglesia está en primera línea

 

para la reconstrucción del país»

 

 

El cardenal Chibly Langlois, presidente de la Conferencia Episcopal haitiana explicó a la revista “Missioni Consolata” el aporte de los católicos haitianos no solo a la construcción de nuevas Iglesias, escuelas y conventos… sino al proceso para salir de la grave crisis política

 

GEROLAMO FAZZINI

MILÁN

Vatican Insider 

 

«Estamos en una encrucijada: el gobierno no puede organizar las elecciones, porque de lo contrario viviríamos una situación mucho peor. Si esto sucediera, iríamos hacia una normalización de la situación. La mayor parte de los haitianos quiere las elecciones, para cambiar a los dirigentes en el gobierno y contar con personas capaces de administrar el país según criterios democráticos». Es uno de los pasajes más importantes de la entrevista que el cardenal Chibli Langlois, presidente de la Conferencia Episcopal de Haití, concedió a Marco Bello, enviado de la revista “Missioni Consolata”. El texto será publicado en el número de abril. Langlois es el primer purpurado de la historia del país: obispo de Fort Liberté, en el noreste, desde 2004 y después de Les Cayes, en el sur; durante los últimos años se ha destacado como uno de los mayores protagonistas de la vida eclesial haitiana. Papa Francisco lo creó cardenal el 12 de enero de 2014, cuarto aniversario del terremoto en Haití: con sus 56 años, es uno de los purpurados más jóvenes del mundo.

 

El cardenal Langlois es hijo de campesinos de La Vallé de Jacmel, zona rural en el sureste del país. Es un hombre dinámico y desde el terremoto de 2010 lo ha demostrado con su compromiso en la reconstrucción moral y material del país. Forma parte del Pontificio Consejo Justicia y Paz de la Pontificia Comisión para América Latina. Adema, ha asumido un papel importante de intermediario político en la grave crisis entre el Presidente de la República Haitiana, los partidos y otras partes sociales. A finales de 2013 comenzó a promover la iniciativa de reconciliación nacional “Juntos por el bien de Haití”.

 

Efectivamente, el país está viviendo desde hace tiempo una fase política delicadísima. El ejecutivo del presidente Michel Martelly no ha sido capaz de organizar nuevas elecciones. El último “impasse”, de octubre de 2014, también fue responsabilidad de algunos senadores que bloquearon la reforma de la ley electoral. Entonces, se llegó, el pasado 12 de anero, al final del mandato de la cámara de diputados y de dos terceras partes de los senadores. El Parlamento, técnicamente, no funciona, pues solo cuenta con 10 senadores activos. Además, desde que fue elegido, Martelly ha tratado de imponer a la mayor parte de los nueve miembros que componen el Cep, es decir el órgano encargado de organizar las elecciones. Y finalmente, pero no hace tanto tiempo, aceptó que el Cep incluya a algunos miembros que representen a diferentes sectores de la sociedad civil. El 23 de enero, el nuevo Cep entró en funciones con el objetivo de organizar, antes de que terminara el año, nuevas elecciones políticas, administrativas y presidenciales. Para la Iglesia, que desde siempre ha estado cerca del pueblo, se trata de un desafío ineludible, que involucra justamente al nuevo purpurado.

 

En la entrevista con “Missioni Consolata”, Langlois expresa antes que nada su aprecio por la decisión de Papa Francisco, que convocó  a un encuentro internacional sobre Haití en el Vaticano, el 10 de enero de este año. «Este encuentro tuvo el resultado de animar a las “Iglesias hermanas”... El Papa subrayó que debemos actuar unidos, porque todos somos miembros del mismo cuerpo, y por ello es importante la coordinación de las acciones eclesiales y la unidad entre los diferentes actores en el campo». No hay duda de que la Iglesia católica ha judago un papel importante en estos cinco años, después del terremoto. «A nivel de la reconstrucción –subrayó el cardenal– la prioridad fue acompañar a las víctimas. Hubo muchos heridos, muertos, familias muy afectadas. Hubo consecuencias no solo desde el punto de vista físico, sino también psicológico, y a nivel de la fe. La Iglesia ha acompañado a mujeres, hombres, niños y jóvenes para que pudieran volver a empezar. Apoyo psicológico y material: viviendas, comida, salud, educación. En todas las diócesis. La prioridad es la reconstrucción de la persona humana. Incluso desde el punto de vista de la fe». Y añadió: «Hubo algunos que difundieron la idea de que el terremoto había sido voluntad de Dios para castigar a Haití. Nosotros dijimos que fue una catástrofe natural. Dios nos ama y nos ayuda, y no quiso de ninguna manera golpear a los haitianos». En la reconstrucción –subrayó el cardenal– se puso mucha atención en el tema de la transparencia. «Por este motivo creamos un equipo que ayudara en la gestión. Reconstruir bien y gestir bien es necesario para permenecer en perfecta sintonía con nuestros socios, que por su parte deben rendir cuentas de lo que hacen por Haití».

 

En relación con los actores de la reconstrucción, el cardenal indicó: «El Papa dijo que es necesario reforzar a la Iglesia local: aquí existe la Cáritas Haití y en cada diócesis hay una Cáritas diocesana. Entonces, es necesario reforzar estas Cáritas. Pero sucede que el dinero lo reciben organizaciones que provienen del exterior. Es importante que la Cei y la Caritas Internationalis apoyen directamente a nuestras Cáritas. Si otra institución viene a trabajar a Haití, debe hacerlo en cooperación, en comunión con la estructura local, para dar también visibilidad a la Iglesia local».

 

El cardenal tembién explicó que la Iglesia católica está jugando un papel muy importante frente a la grave crisis política que vive el país, aunque, evidentemente no interviene directamente en «asuntos políticos»: «La Iglesia siempre ha acompañado al pueblo haitiano en los momentos difíciles. Por ello, el año pasado, ofrecimos nuestro servicio para ayudar a los actores políticos a dialogar. Logramos llegar a un acuerdo entre las partes, pero, desgraciadamente, no dio los resultados deseados. La gente es la que me ha ayudado a seguir adelante en el diálogo y en la búsqueda de soluciones. Y llegamos al presente. La situación es bastante delicada, debemos encontrar la manera para favorecer que se lleven a cabo las elecciones y contar con personas elegidas por la población que puedan administrar el país según criterios democráticos». Y concluyó: «Nosotros, pues, no estamos comprometidos activamente en la política. Por lo que nos retiraremos y seguiremos con nuestro trabajo de evangelización, con actos de caridad y con todas nuestras instituciones, las parroquias, las comisiones episcopales y parroquiales, para acompañar a los fieles y a la población».

 

Y dedicó un comentario final a la comunidad internacional: «Necesitamos su ayuda para lograr organizar buenas elecciones, para tener observadores internacionales, una ayuda financiera, consejos para resolver la crisis. No podemos cortar las relaciones con la comunidad internacional. Entonces, es algo bueno que esta nos acompañe, pero no significa tomar nuestro lugar, sino más bien iluminarnos para que seamos capaces de organizar buenas elecciones y elegir a los polídicos adecuados para administrar bien el país».

Fotos del Rastrillo pro-Haití

 

“Haití, una sola familia:

 

Todos sus hijos/as tienen derecho a una alimentación adecuada”

 

 

Del 6 al 9 de octubre del 2014, los 71 delegados y delegadas procedentes de las 10 diócesis y de la Oficina Nacional de Cáritas Haití, nos hemos reunido en el Centro DCCH, Laborde, en el departamento del Sur, para realizar la XXX Asamblea General con el tema: “Haití, una sola familia: Todos sus hijos/as tienen derecho a una alimentación adecuada”. Al final de esta asamblea aprovechamos para dar lectura de este mensaje.

 

INTRODUCCIÓN

 

1.Con su XXX Asamblea General, Cáritas Haití, una de las principales Comisiones pastorales de la Iglesia Católica, comienza a escribir una de las más lindas páginas de su historia. Cáritas Haití abre la ventana del XL aniversario de su fundación  con dos objetivos: Su fortalecimiento institucional, según las recomendaciones del informe de auditoría del año 2012 – 2013, y el lanzamiento de la gran Campaña nacional contra el hambre.  Esta Campaña es inspiradora del tema de nuestra Asamblea General.

 

MIRADA DE CÁRITAS HAITÍ SOBRE LA REALIDAD ECONÓMICA, SOCIAL Y POLÍTICA DEL PAÍS

 

2.Cáritas Haití reconoce la gran inquietud causada por la situación económica, social y política actual de Haití. La realidad descrita por los Obispos de este país en su mensaje del fin de año 2013 no ha cambiado : “Todos han reconocido que Haití está en un punto de inflexión crítico: amenaza de inestabilidad política; fragilidad de los logros democráticos; desbarajuste administrativo y  corrupción generalizada; deterioro en la calidad de vida para la mayoría de nuestros conciudadanos; falta de participación de algunos sectores claves de la vida nacional, especialmente en las áreas de salud, educación primaria, secundaria y universitaria, formación profesional, creación de empleos y el crecimiento de la producción nacional” (Mensaje de los Obispos el  27 de septiembre del 2013). Frente a esta situación,  Cáritas Haití se compromete con el fortalecimiento de su trabajo de concientización (animación) que va llevando a cabo en las comunidades desde hace 40 años. No puede quedarse indiferente y de brazos cruzados ante la realidad política por la gran vinculación de ésta con las condiciones de vida de las poblaciones que acompaña, inclusive con las colaboradoras y colaboradores que ayudan a Cáritas a erradicar la miseria.

 

3.En este caminar, Cáritas renueva su compromiso con adoptar el enfoque de los derechos humanos en todas las áreas de su trabajo enmarcando sus acciones en una perspectiva de derecho: El derecho de toda persona humana a una alimentación adecuada, a vivir en una vivienda decente, construida según los estándares antisísmicos, etc.

 

“Al darle Cáritas a una persona alimentos, vivienda, agua, no es un favor; ayuda simplemente a la persona humana a disfrutar de su derecho fundamental”. (Declaración del Director de Cáritas Haití, Padre Jean Hervé François).

 

LANZAMIENTO DE LA CAMPAÑA NACIONAL CONTRA EL HAMBRE EN HAITÍ

 

4.Cáritas Haití se asocia con más de 164 miembros de Cáritas Internationalis para decir: « Es un escándalo que más de mil millones de personas pasan hambre en el mundo; la tierra produce bastantes alimentos para todos y todas». La Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce el derecho de cada persona humana para tener acceso a  alimentos adecuados, es decir suficientes y nutritivos. Las últimas estimaciones de la FAO indican que unos 805 millones de personas están todavía crónicamente subalimentadas en 2012-14.

 

5.Cáritas Haití se compromete con la lucha para acabar  con el hambre en Haití. Este Compromiso se enraíza en el texto de la Iglesia que habla sobre este tema desde 1965 « Hay que dar de comer a la persona  que tiene hambre; porque si muere de hambre, usted es la causa de su muerte » Conc. Rcum. Vat. II, Constitución pastoral Gaudium et spes (1965), n. 69. En su mensaje de apertura de la XXX Asamblea General, Mons. Marie Erick Glandas Toussaint, Presidente de  Cáritas Haití, declara « Quedarse sin comer debe ser una opción individual; el hambre no debe ser la dictadura de la sociedad; frente al hambre y al sufrimiento de la miseria, debemos actuar con misericordia que brota del amor de Cristo. Debemos trabajar solidariamente como una sola familia humana para el desarrollo integral del hombre ». El Papa Benedicto 16 nos dijo en  Caritas in Veritate n. 53 : « Lograremos desarrollar a todos los pueblos si creemos que formamos una sola familia...».

 

6.Caritas Haití se compromete  con llevar a cabo actividades idóneas para animar y pedir a los dirigentes gubernamentales de Haití a que tomen sus responsabilidades para garantizar el derecho a una alimentación adecuada para todos, desarrollando estrategias que puedan reforzar este derecho por todas partes en el país.  En este sentido, Cáritas Haití mantiene la seguridad alimentaria como área prioritaria de intervención de su trabajo. Sigue la reflexión para una posible fusión del Programa de Seguridad Alimentaria con el Programa de Economía Solidaria.

 

1975-2015: 40 AÑOS AL SERVICIO DE DESARROLLO HUMANO INTEGRAL

 

7.Cáritas Haití continúa fortaleciendo la capacidad técnica de cada uno de sus agentes pastorales  ayudándolos a entender mejor la identidad de la organización basada en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Cáritas Haití va reforzando su sistema integrado de gestión en las once oficinas nacional y diocesanas con el fin de concretar la idea de una red que funciona en forma similar, con las mismas herramientas de gestión. Es una de las mayores metas para la conmemoración de los 40 años de existencia a lo largo del año 2014 – 2015.

 

8.Esta actividad conmemorativa  permitirá a un mayor número de personas tener una mejor comprensión del trabajo de Cáritas, con el objetivo que se conviertan en voluntarios que colaboren compartiendo su tiempo y sus recursos personales para desarrollar la solidaridad y el amor  con los más empobrecidos. Cáritas intentará tener una verdadera y sólida cooperación con el Gobierno en todas sus áreas de trabajo, sabiendo que no puede sustituir al Estado, sino incidir para que todos los derechos económicos, sociales y culturales sean respetados adecuadamente. En este XL aniversario,  Cáritas Haití decide trabajar para fortalecer su liderazgo en la Zona del Caribe y en la Región América Latina. Cuenta mucho con la Campaña contra el hambre para tener más impacto y visibilidad tanto a nivel nacional como internacional.

 

9.Esta XXX Asamblea General presenta a Cáritas Haití como actor imprescindible en el tema de desarrollo humano integral. Al final de esta Asamblea, Cáritas declara su misión en la Iglesia « Manifestar y promover el mensaje evangélico de amor y de justicia en la construcción de una sociedad más humana. »

 

10.Cáritas Haití decide aprovechar todas las oportunidades hoy en día para fortalecerse como una institución que cumple adecuadamente con la misión que le ha encomendado la Iglesia. Una organización que fortalece su estructura interna, que da resultados concretos y sustentables en las comunidades, que establece una buena cooperación fraterna con todos sus socios y amigos, que desarrolla una comunicación eficaz y eficiente con sus financiadores y sus beneficiarios. Por ello, Cáritas Haití va a idear un plan de seguimiento y evaluación de su desempeño a partir del 2014 – 2015.

 

REALIZACÓN Y AGRADECIMIENTO

 

11.Durante el año 2013 –2014, Cáritas ha ejecutado 50 proyectos dentro de 164 parroquias, sobre un total de 402 parroquias que existen en las 10 diócesis del país. Son proyectos de   agricultura y pesca, vivienda y agua potable, gestión de riegos y desastres, economía solidaria, salud y nutrición, seguridad alimentaria, etc. Esas acciones van continuando. Cáritas aprovecha para agradecer sincera, profunda y cálidamente a todos sus socios y financiadores y cuenta con su apoyo para financiar el Plan Operativo Trienal (POT) para los próximos tres años en un espíritu de cooperación fraterna y solidaria.

 

12.Cáritas Haití se felicita por los cumplimientos de la red en el marco de las respuestas a la emergencia mayor del terremoto del 12 de enero del 2010. El informe de la  Evaluación Mixta liderada por Caritas Internationalis en relación con la gestión de las emergencias confirma el esfuerzo gigantesco de Cáritas Haití para atender adecuadamente a las víctimas.

 

13.Los delegados y delegadas felicitamos al Padre Montherland Mathieu, Director de Cáritas diocesana de los Cayes, y su equipo por la acogida ejemplar que han extendido al XXX Asamblea General. Aprovechamos la oportunidad para animarlos en el trabajo de desarrollo y animación que van realizando en el departamento del Sur.

 

El día 9 de octubre del 2014, Parroquia Santa Teresa, Gabion-Cayes

 

 

 

Haití

 

No hay un solo Haití. Hay muchos Haitís y lo sabe bien el antropólogo y sacerdote Ambroise Gabriel, director nacional de las 17 escuelas que la organización jesuita Fe y Alegría tiene abiertas en el país, en las que se educan más de 3.000 niños y jóvenes haitianos. También lo sabe Stéphanie Balmir Villedrouin, la ministra de Turismo de la isla caribeña, a cargo de la difícil tarea de convertir su sector en pilar del desarrollo económico de uno de los países más pobres de la tierra. Ambos están en contacto con dos realidades distintas. El padre Gabriel lidia cada día con uno de los grandes problemas nacionales, la educación, en un país en la que solo el 12 % de los colegios son públicos, el 50% de la población tiene menos de 20 años y todavía hay demasiados niños sin escolarizar. La ministra Balmir Villedrouin se mueve en la parte superior de la pirámide. Sus interlocutores son élites y empresas extranjeras que empiezan a buscar oportunidades en la isla, como las compañías norteamericanas Best Western o Marriott, que prevé abrir el año próximo un hotel de 175 habitaciones en Puerto Príncipe.

 

1- Canaán

El nombre de la tierra prometida es también el de uno de los campamentos de refugiados más grandes del país. Establecido tras el terremoto de 2010 en unos terrenos inclementes a las afueras de la capital, el lugar, hoy reventado de hogares que en algunos casos son solo tiendas de campaña y en otros chabolas hechas de latón y maderas, ha ido creciendo anárquicamente y sin ningún tipo de servicio básico. No hay electricidad, ni agua corriente, ni sistemas de eliminación de desechos… no hay casi de nada en Canaán.

 

En la escuela de Canaán los padres tienen que participar, algunas madres cocinan, otros pintan paredes cuando hay que pintar

Nadie sabe con exactitud cuanta gente vive aquí (70.000, 100.000 de hasta 250.000 personas se habla). Pero sí es seguro que una gran parte de sus habitantes son niños -y si un tercio de los 10 millones de haitianos tienen menos de 15 años, basta calcular-. Ante la situación extrema de Canaán, Fe y Alegría abrió una pequeña escuela comunitaria en 2010, germen de la de hoy.

El padre Gabriel recuerda que al principio las clases se impartían en carpas en uno de los terrenos que facilitó la comunidad dentro del campamento. 50 niños recibieron educación el primer año. La escuela fue creciendo poco a poco y gracias a ayudas diversas se construyeron aulas e instalaciones donde hoy estudian 488 alumnos, desde preescolar hasta octavo grado.

 

Alumnos de la Escuela Comunitaria Du Bas de Canaán, en Puerto Príncipe. / MAURICO VICENT

Dina Sánchez, la monja puertorriqueña que dirige el plantel, tiene 101 niños en las aulas de preescolar y dice que allí se ven cosas “tremendas”. “Muchos pequeños solo comen cuando vienen a la escuela. Los padres salen temprano a buscarse la vida en la ciudad y vuelven de noche, así que los niños pasan casi todo el tiempo solos. A veces llega el lunes y se desmayan de hambre porque no han comido en todo el fin de semana”, cuenta.

El colegio, subvencionado por distintas ONG, gasta mensualmente 1.500 dólares en comida y otros 3.700 en pagar los salarios de los 18 profesores y 7 colaboradores de la escuela (el salario promedio de un profesor en la enseñanza pública es de 130 dólares mensuales, y en la privada es inferior). Pero la labor, explica el padre Gabriel, no consiste solo en formar a los niños, Fe y Alegría también trata de educar a los padres y al Gobierno.

En la escuela de Canaán los padres tienen que hacer trabajos para el plantel: algunas madres cocinan, otros pintan paredes cuando hay que pintar o ayudan a construir cuando hay fondos para levantar una nueva aula. El 80% ya asisten a las reuniones de padres. En Haití, donde hasta en los colegios públicos hay que pagar por el uniforme, la comida y los libros (un gran sacrificio en un país en el que hay 7 millones de padres), la gente tiene que implicarse o no se llega a ningún lado.

 

El padre jesuita Ambroise Gabriel (centro) en la escuela de Canaán. / FE Y ALEGRIA

El padre Gabriel asegura que “Fe y Alegría es defensora a ultranza de la enseñanza pública”. Reconoce que el Gobierno ha hecho un esfuerzo en materia de educación –según datos oficiales, gracias al programa Educación Gratuita para Todos, 1.300.000 niños han sido escolarizados en los últimos años -, pero dice que “para que las cosas funcionen la politiquería debe salir del debate de la educación y se debe trabajar por una enseñanza de calidad”. De poco sirve escolarizar a los niños si después solo terminan el ciclo de primaria el 50% de los que empezaron. “La calidad de la enseñanza es lo primero”, repite, señalando que el actual sistema educativo en este punto falla. “Hay que realizar una reforma estructural que permita crear un sistema educativo sostenible y de calidad, y para ello es necesario la voluntad política”, dice. No vale con que venga una ONG y resuelva el problema en tal o cual lugar, y que cada cual haga lo que le dé la gana. “El ministerio de Educación debe tomar las riendas y ordenar el actual descontrol”, enfatiza. Pone como ejemplo de las cosas positivas que pueden hacerse el contrato firmado por el Gobierno con Fe y Alegría, según el cual Estado debe de hacerse cargo del pago a los profesores en sus colegios, al menos eso. “La firma ya está pero el cheque se demora”, bromea…Aún así, admite, son los primeros pasos en la buena dirección.

El padre Gabriel es haitiano. Y sabe que de la educación - también de las autoridades- depende el futuro de su país. Aunque el Gobierno durante décadas ha estado ausente, este jesuita quiere pensar que la situación puede cambiar.

 

2. Cotes-de-Fer

Si Haití quiere dejar de ser un país receptor de cooperación internacional y generar sus propios recursos tiene que desarrollar el turismo

Stéphanie Balmir Villedrouin es la ministra más joven del gabinete de Michel Martelly y tiene una de las responsabilidades grandes: desarrollar la industria turística en un país sin infraestructuras y con una miseria galopante. No es fácil, admite, pero es “vital” si Haití quiere dejar de ser un país receptor de cooperación internacional y generar sus propios recursos para desarrollarse.“Este país tiene potencialidades, recursos naturales y una cultura que no pueden subestimarse”, defiende.

En enero estuvo en FITUR y antes había pasado por otras 15 ferias internacionales con el propósito de “reposicionar Haití en los mercados” y cambiar la imagen del país. El mes próximo vuelve a España para mostrar a posibles inversionistas los planes de desarrollo que tiene su Gobierno en la costa suroeste, desde Cotes-de-fer a Ile a Vache. El plan es construir allí miles de habitaciones para el turismo internacional, en varias fases, tomando como modelo de desarrollo el de Punta Cana y la Riviera Maya. “Uno de los proyectos es trabajar con programas multidestino en la región, hay muchos planes en marcha”, dice con vehemencia.

 

Balmir Villedrouin irradia entusiasmo: “Estamos solo empezando y ya vemos los primeros resultados. En 2012 visitaron nuestro país 320.000 personas y el año pasado fueron 100.000 más. Se estima que este año llegaremos a medio millón e importantes cadenas hoteleras norteamericanas ya han entrado en Haití. También está la española NH, que gestiona el hotel El Rancho en Pétionville”. Dispara cifras y proyectos sin pausa, y uno se pregunta si es consciente de que la ausencia de infraestructuras o de un sistema de salud fiable, no hablemos de la formación de los empleados del sector o de la pobreza extrema, atentan contra sus propósitos. ¿Qué inversionista en sus cabales podría arriesgar su dinero aquí?, es la pregunta.

Para todo tiene respuesta. Sobre el tema de la educación, explica que ya hay funcionando varias escuelas de turismo en la isla y que el año pasado ella misma inauguró con Martelly el Instituto de Formación en Hostelería y Turismo de Les Cayes, primero que el Gobierno abre fuera de la capital como parte de los esfuerzos para descentralizar la oferta de formación turística. Sobre las infraestructuras, en el caso de Cotes-de-fer, por ejemplo, dice que se han construido 15 kilómetros de carretera para unir el lugar donde se construirán los resorts con el futuro aeropuerto. Sobre la salud, afirma que en Puerto Príncipe hay hospitales de calidad y que en todos los polos turísticos estará garantizada la asistencia. Sobre el turismo de gueto también tiene respuesta: “No lo queremos. Promoveremos un turismo que entre en contacto con el país y sus valores, que se relacione con la gente y sirva para promover el desarrollo local…·

 

 

Pero… y qué de la miseria escandalosa y de la desigualdad atroz que uno ve en la calle (que al turista promedio con seguridad espanta). Balmir Villedrouin dice que sí, que es verdad, que la miseria está ahí y es sangrante y que a ella también le duele. “Pero algún día la industria turística tiene que empezar a andar y es necesario cambiar la mentalidad. Podemos seguir hablando todo el tiempo de miseria y no iremos a ninguna parte, eso no va a ayudar a Haití. O podemos empezar a trabajar…”.

 

 3.  El presupuesto de Educación de Haití es exiguo, no llega al 4 % del PIB, mientras que el turismo aporta hoy muy poco (sobre un 5 %) al presupuesto nacional, que es de 3.270 millones en 2014. El horizonte que queda por delante es inmenso, coinciden la ministra de Turismo y el padre jesuita Ambroise Gabriel.  

 

Vida Nueva

 

Chibly Langlois: “En Haití sabemos que Dios interviene todos los días para ayudarnos”

Entrevista con el primer cardenal haitiano

 

 

DARÍO MENOR (ROMA)

 

En el consistorio del pasado febrero, el papa Francisco creó por primera vez en la historia bimilenaria de la Iglesia un cardenal de Haití. El elegido fue Chibly Langlois, obispo de Les Cayes y presidente del Episcopado de este castigado país caribeño. Poco antes del verano, el joven purpurado (56 años) viajó a Roma para tomar posesión de la parroquia que le había asignado el Pontífice, reservando un hueco para atender a Vida Nueva. Langlois considera que la gran riqueza del catolicismo haitiano es la “forma de contar con la Providencia”, una actitud de la que pueden aprender los creyentes de otros pueblos.“Sabemos que en nuestro país hay unos límites que solo pueden ser superados por la intervención de Dios. Es lo que nos ayuda a seguir viviendo, a seguir sobreviviendo”.

 

P: ¿Considera su nombramiento una señal para sus compatriotas haitianos?

 

R: Con esta decisión, el papa Francisco muestra que quiere que estén representados todos los rostros de la Iglesia. La Iglesia haitiana tiene su propia identidad, es la Iglesia de un pueblo que sufre mucho, que tiene sus dificultades. Al elegir a un cardenal de allí, el Papa hace ver cuál es su idea de Iglesia universal. Logra llamar la atención de la comunidad cristiana y de toda la sociedad sobre la situación de Haití. Además, pone en valor a la Iglesia haitiana y reconoce el trabajo que estamos desempeñando. Igualmente refuerza la autoconfianza de la Iglesia en mi país. Es una comunidad eclesiástica iniciada por los misioneros y hoy compuesta por diversas realidades. Supone, por tanto, un respaldo para seguir siendo misioneros dentro del país. La creación del primer cardenal haitiano no solo es un mensaje para la Iglesia local, sino también para la de todo el mundo. Para mí significa, además, una mayor participación en la Iglesia universal y una mayor colaboración con el Santo Padre en el gobierno de la Iglesia. Haití debe aportar su propia piedra para la construcción del edificio de la Iglesia. Es, igualmente, un llamamiento a la comunidad cristiana haitiana para acoger en su espacio lo que la Iglesia universal puede aportarle.

 

P: El 12 de enero, cuando se supo que su nombre estaba en la lista de cardenales que iban a ser creados por el Papa, era el día en que se cumplían cuatro años del terremoto de Haití…

 

R: Efectivamente. Estábamos recordando con tristeza aquella tragedia cuando se supo la noticia. La celebramos como una muestra de reconocimiento y de fe. Con esa decisión, el Papa transformó aquella situación de tristeza en una situación de alegría. Decimos que provocó con esta noticia un terremoto en el corazón de todos los haitianos, quienes celebraban que hubiera un compatriota suyo que iba a ser creado cardenal.

 

P: Como cristiano, cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal de su país, ¿cómo explica a sus connacionales la cantidad de catástrofes que les ha tocado vivir? ¿Le preguntan si es Dios quien les manda todos estos desastres?

 

R: Hay que decir que la mayoría del pueblo haitiano no le echa la culpa a Dios de su sufrimiento. No obstante, hay gente que piensa que Dios está castigando al país. Algunos dicen que el terremoto fue un castigo. Nosotros, como cristianos, debemos decir que no es ningún castigo; debemos decir que Dios es bueno, que nos ha creado para estar bien, para ser felices y disfrutar, pero que el mal y el sufrimiento están en el origen del mundo. El sufrimiento que conocemos en Haití, venga a través de enfermedades y catástrofes o de la propia organización de la sociedad, de personas que no pueden vivir una vida digna, se debe a nuestros límites. Es causa de nuestras debilidades, está motivado porque no nos hemos organizado bien. No es culpa de Dios. Él nos ha dado la posibilidad de vivir bien y de salir de estas situaciones. Los errores en la organización no se dan solo en Haití. Vivimos dentro de un concierto de naciones en el que los problemas organizativos afectan de unos países a otros.