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Materiales

Para la catequesis, niñas y niños

El evangelio del domingo en formato vídeo

 

para niñas y niños.

 

Domingo I de adviento      (Ciclo B)

 

 

  El evangelio en formato de video

Para orar

 

 

Despiértame, Señor

 

Despiértame, Señor, no me dejes seguir durmiendo la vida.

Sácame de esta somnolencia que me arrastra,

que me hace vivir la vida de forma rutinaria,

que me impulsa a correr sin freno y sin sentido,

que me hace no ver a los que llevo al lado,

y me deja insatisfecho, cada tarde, al terminar el día.

 

Despiértame, Señor, de la mediocridad somnífera,

esa que hemos convertido en el vestido más común y cómodo.

No me permitas seguir tachando días, sin llenarlos de encuentros,

no me dejes «estar» con la gente sin amarla,

no consientas que haga cosas sin llenarlas de amor y de sentido,

no transijas con que me instale en la anestésica comodidad general.

 

Despiértame, Señor, mantenme en vela,

que tu gente ha de ser gente despierta

porque Tú traes salvación a mi vida,

vienes a anunciarte a mi familia,

a dar un vuelco a mi forma de trabajo,

a impulsar mi forma justa y solidaria de estar en el mundo,

 

Despiértame, Señor, aunque los demás no me noten dormida.

Espabílame para encontrar la salvación que se acerca,

ábreme los ojos al hermano y los oídos a su necesidad,

para saber poner mis manos y mis pies a su disposición,

para facilitarle el camino de la vida,

para caminar, crecer, avanzar y, así salvarnos juntos,

 

Despiértame, Señor, sáname de cualquier desesperanza,

que no vacile mi corazón con lamentos o desencantos,

que no me adormezcan las prisas, las dificultades ni los miedos,

que no me deje arrastrar por tinieblas, sino que busque siempre tu Luz,

que ponga en sintonía mi vida con tu Vida

y así Tú y yo, en armonía, gozaremos de la abundancia y plenitud.

Y, aunque yo me adormezca…, despiértame, Señor.

 

Mari Patxi Ayerra, La Palabra del Domingo y fiestas. Ciclo B 

 

Decimos y no hacemos

 

No queremos ser fariseos, de verdad, Señor…

pero nos pillamos a nosotros mismos en contradicción.

No queremos ser fariseos, lo tenemos muy claro,

pero no coincide lo que decimos con lo que hacemos.

 

Sólo Tú, Señor, conoces nuestra fragilidad.

Sólo Tú sabes de nuestra pequeñez.

Sólo Tú sabes lo que queremos y no conseguimos,

las metas que nos proponemos y no alcanzamos.

 

Hoy quiero presentar ante Ti

todo aquello que en mí no funciona,

todo lo que digo y no hago, presumo y no consigo,

alecciono a otros y yo no logro,

disimulo, oculto y maquillo para no quedar mal.

 

Tú conoces muy bien lo que quiero parecer,

la imagen de mí que quiero vender,

el prestigio que deseo lograr

y los fallos que necesito disimular.

 

Hoy me desnudo ante Ti, Señor,

con todo lo pequeño, lo frágil, lo inacabado,

para que seas Tú quien me sane, me termine,

para que tu Amor me vuelva a tu manera.

 

Mari Patxi Ayerra, La Palabra del Domingo y fiestas. Ciclo A

 

 

 

¡Te he dicho que te quiero!

 

Te quiero por quererme, Señor.

Te quiero porque me haces la vida más bonita.

Te quiero porque un día decidiste llamarme.

Te quiero porque tu amor me hace amoroso.

Te quiero porque Tú me invitas a aceptarme.

Te quiero porque Tú me enseñas a quererme.

Te quiero porque Tú dinamizas mi crecimiento.

Te quiero porque Tú me impulsas a entregarme.

Te quiero por tantas personas que has puesto en mi camino.

Te quiero porque me enseñas a quererles.

Te quiero por todo lo que ellas me complementan.

Te quiero por todo lo que puedo entregarles.

Te quiero por el mundo que soñamos juntos.

Te quiero porque cuentas conmigo para construirlo.

Te quiero porque siento tu fuerza en mis entrañas.

Te quiero porque cada mañana me pones en camino.

Te quiero porque me quieres, porque te quiero y nos quieres.

Te quiero por este corazón que me has dado,

que ama con pasión y necesita ser amado,

y no descansará hasta que deje brotar todo el amor

que Tú has puesto dentro de cada uno de nosotros.

 

Mari Patxi Ayerra, La Palabra del Domingo y fiestas. Ciclo A

 

Más que buenos ciudadanos

 

Señor, lo que nos jugamos contigo

no tiene ni comparación con otras cosas.

Tenemos obligaciones como ciudadanos,

unas normas de civismo,

unas exigencias de bien común.

Hay relación que comienza y termina

pagando impuestos honradamente.

 

La relación contigo, Señor,

no es de mercado,

no es de pagar,

no es de quedarse tranquilo

después de una declaración como en la Hacienda.

 

Dar a Dios lo que es de Dios

es tratar a Dios con lo original de Dios:

el amor, la relación filial.

Señor, que aprenda que Tú no eres comercio,

ni me puedo quedar tranquilo

con lo que doy

si me reservo el corazón,

si no te trato con corazón y de corazón.

 

Mari Patxi Ayerra, La Palabra del Domingo y fiestas. Ciclo A

 

 

 

Nos invitas, Señor

 

Tú nos invitas al banquete de la vida. 

 

Cada mañana, nos susurras 

que disfrutemos del presente. 

Cada vez que te escuchamos, 

nos dices que vivamos en el ahora. 

Cada vez que reflexionamos junto a Ti, 

nos empujas a ser en plenitud. 

Cada vez que decidimos seguirte, 

nos ofreces la Vida en abundancia. 

Cada vez que estrechamos nuestra vida contigo,

nos lanzas al Amor. 

 

Tú, Señor, sigues esperando a nuestro lado, 

ofreciéndonos nuevas oportunidades y avisos. 

 

Se nos pasa la vida, corre veloz el tiempo, 

siempre tenemos algo que hacer, más importante que Tú. 

Nuestro sentido de la eficacia 

nos hace ir pasando la vida sin disfrutarla, 

encontrarnos los unos con los otros sin gozar y sin Amar. 

 

Hoy quiero responderte y dejarme invitar por Ti, 

vivir el instante sin que se me escape. 

Estate Tú a mi lado, 

enséñame a soñar, ayúdame a disfrutar, 

impúlsame a luchar 

y vamos, los dos juntos, invitar a los demás.

 

Mari Patxi Ayerra, La Palabra del Domingo y fiestas. Ciclo A

 

Nos has arrendado la viña, Señor

 

Nos has dejado al cargo de este mundo,

somos los responsables de lo que ocurre alrededor,

de lo positivo y de lo negativo, en todo tenemos algo que ver,

nos vas a pedir cuenta de todo lo que acontece.

 

Nos avisas por profetas que nos recuerdan la verdad,

personas que denuncian las situaciones insostenibles,

noticias que nos informan del dolor de este mundo,

propuestas creativas para encontrar soluciones…

Pero nosotros gastamos el tiempo criticando a los profetas,

rechazando propuestas y criticándoles por soñadores.

 

Tú nos vas a interpelar por tantas cosas…

A nuestro alrededor hay injusticias,

a nuestro lado, junto a nosotros, alguien siente soledad,

hermanos vecinos que se sienten mal.

 

Tú nos susurrarás sus nombres.

Tú nos recordarás lo que podríamos haberles hecho,

pero nos conformamos con dejar todo como estaba…

Señor, no a los profetas, pero los enmudezco,

los callo, los silencio, los ignoro y los tapo.

 

Hoy quiero agradecerte por tantas personas

que me avisan con denuncias, quejas y propuestas;

quiero unirme al dolor de los otros, a la injusticia del mundo,

y ofrecerme a trabajar para que esto mejore.

Hoy quiero decidir dar frutos de Amor en mi vida,

hoy quiero empezar a responderte a Ti y a mis hermanos,

hoy quiero apartarme de la mediocridad,

y dejarme arrastrar por Ti a la plenitud.

 

Mari Patxi Ayerra, La Palabra del Domingo y fiestas. Ciclo A

 

 

Tú cambias el orden de las cosas

 

Para Ti, Señor, los primeros serán los últimos.

Nosotros nos afanamos en tener poder,

en brillar, en triunfar, en ganar y en llegar.

Competimos en todo, desde que somos niños,

y Tú, nos invitas, a que nos relacionemos en igualdad.

 

Dices que sirva a todos quien quiera ser el primero.

Nosotros, en cambio, querernos ser servidos ¡y bien!

Somos exigentes con las personas,

intentamos que nos hagan lo más posible,

y Tú te echas al suelo y lavas los pies a tus amigos.

 

Vivimos en una sociedad jerarquizada:

el que más tiene, el que más sabe, el que más gana,

el que más puede, el que más hace, el que más crea ...

Pero Tú vienes a cambiar el orden de las cosas.

Nos dices que las prostitutas nos precederán en tu Reino.

 

Urge que cambiemos de código, de baremo, de estilo.

Tenemos que vivir a tu manera:

comenzar a bajar, en lugar de trepar

y construir contigo la gran fraternidad,

que es lo único que nos puede salvar.

 

Mari Patxi Ayerra, La Palabra del Domingo y fiestas. Ciclo A